Este poemario es diverso en forma y contenido. Su intención es dotar al lector de una especie de crisol semántico, es decir, de un conjunto entrelazado de significados que le permita interpretar tanto el mensaje central, o idea principal, como los mensajes dependientes, o ideas derivadas, del entramado formal y contextual de la obra.
El libro consta de cuatro secciones principales. Las tres primeras están temáticamente relacionadas:
1. Los encuentros, que se refieren a eventos y experiencias tanto interactivas como intuitivas. Es decir, se trata de vivencias y reflexiones del autor que conducen a contactos y descubrimientos de índole comunicativa / interactiva. Son experiencias reales entre dos o más personas que se conocen por primera vez y dejan impresiones tanto exitosas como fallidas. Son contactos de prueba.
2. Los desencuentros, que se refieren exclusivamente a eventos y experiencias fallidas. Es decir, el resultado del contacto ha sido negativo, el cual exige reparación. El problema es que muchas veces no se logra esta categoría. Vinicius de Moraes ilustra este fenómeno de la siguiente manera: “La vida es el arte del encuentro, aunque haya tanto desencuentro por la vida”.
3. Los reencuentros, que se refieren conclusivamente a una reparación de la falla del contacto humano (resultado completo, exitoso), o a la persistencia de la falla (resultado incompleto, fallido). Walt Whitman lo explica declarando que “no podemos remar en contra de nosotros mismos”, haciendo alusión al hecho de que debemos recurrir al reencuentro como único medio de reconciliación y redención.
4. La última sección del poemario, los signos arbitrarios, se refiere a— (Continuará).