En los días claros,
cuando la luz fulgurante
de la mañana
ofrece sus pétalos diáfanos
al umbral de mis ojos,
el corazón se yergue
sobre espumas sensoriales
y recopila los encantos
de la Madre Naturaleza.
Entonces las aves
entonan sus gorgeos
al vaivén del viento
que mece los árboles
en danza sublime.
A la distancia,
en susurros calculados,
las olas marinas
ondean sus astas
en señal de saludo,
quizás agradecidas
por las albas bondades
del Astro Rey.
Sunset looking out of Poipou beach Kauai Hawaii