Tus casas y tus calles
El color y el olor
de tus flores silvestres
El despertar
de tus campanas
dominicales
El remanso exhuberante
de tus montañas
y la premura
del ruido motorizado
Los rostros cotidianos
que me miran
inquisitivamente
sin la sonrisa
de un recuerdo
primigenio.
Solo la casa de mis padres
reconoció mis pasos
y la palma del patio
entono la melodía
de mi alma absorta.